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Si creaste una empresa diferente ¿por qué tu publicidad no lo es?

Innovación, creatividad, I+D, servicio, emprendimiento, nicho de mercado, elemento diferenciador, exclusividad, idea, novedad… palabras que han rondado en tu cabeza incluso antes de realizar el plan de tu proyecto, mucho antes de darle una forma imaginada, infinitamente antes de su creación y que, frecuentemente, has dejado en el olvido a la hora de su implantación y consolidación.

Albert Einstein decía que no se pueden resolver problemas que hemos creado desde los mismos planteamientos que los provocaron, lo que en su forma de antítesis supone que prescindir de las ideas que orientan nuestro éxito ha de generar problemas de forma necesaria.

La idea y concepción global de tu empresa es el alma y motor principal de la misma, y ésta ha de trasladarse directamente al potencial cliente de la misma forma original y exclusiva.

Es cierto que la creatividad y el talento tienen un precio de inversión, pero también es cierto que la ausencia de las mismas nos dirige, inequívocamente, a un gasto improductivo.

Ese es, precisamente, el mismo espíritu que movió tu proyecto y que ahora niegas y traicionas a la hora de comunicarlo, estableciendo formas carentes de la personalidad y el sello personal y exclusivo que has querido imprimir desde un principio.

¿Te has preguntado alguna vez el por qué de ciertas cosas?

¿Por qué todo el mundo habla de Coca Cola y, sin embargo, Pepsi es solo Pepsi?

¿Por qué cuando compramos un Seat le decimos a nuestros amigos que hemos cambiado de coche, y si compramos un Mercedes decimos que hemos comprado un Mercedes?

Pues precisamente porque esas empresas no renunciaron nunca a su originalidad y exclusividad, a su concepto de ser únicos o los mejores y emplean los mecanismos a su alcance, para transmitir sus valores, su aspecto diferenciador y su imagen de marca y calidad, apoyándose en la creatividad y el talento.

¿Qué es la creatividad?

La creatividad no es otra cosa diferente a aquello que te movió al plantear tu empresa.

Las famosas sopas Campbell, no han variado sus formas desde su inicio en 1869 y hoy facturan en todo el mundo más de 8 000 000 000 de dólares con unos beneficios anuales para la empresa de más de 1 160 000 000.

En 1960, Andy Warholl, un simple diseñador gráfico por entonces, las elevó a obra de arte reconocida internacionalmente, lo que ha supuesto su tremenda expansión internacional.

Pero Andy Warholl no descubrió su esencia, ya que ésta, se encontraba en su idea original y formaba parte ya de la Historia americana desde hacía un siglo, sino que les aportó el reconocimiento y la dimensión que necesitaban, para que hoy las podamos encontrar en El Corte Inglés e incluso en muchas estaciones de servicio, muy por encima de los clásicos Hot Dogs o las American Apple Pie.

El coste de los medios de publicidad y la creatividad en la comunicación

Sea cual sea la dimensión de tu empresa, ha de transmitir su esencia y especialidad, sus aspectos diferenciadores y su originalidad de una forma inequívoca e impactante.

Debes tener en cuenta que, los medios de comunicación y publicidad, aquellos que te permiten difundir tu mensaje y darlo a conocer, tienen unos costes idénticos e independientes de la precisión y calidad de su diseño. Ello quiere decir que la impresión gráfica, cuesta lo mismo independientemente del diseño o calidad de su mensaje; un dominio cuesta lo mismo para un diseño web bueno que para uno malo y los anuncios, en medios digitales o impresos, tienen los mismos precios. Por eso hemos de considerar que la gran diferencia dependerá de los resultados que nos aporten, aproximándose más a cero cuanto menor sea la creatividad y calidad de ideas.

Pero, por otro lado, una buena creatividad no tiene por qué ser más costosa, ya que no se basa solo en el diseño sino en la elección de los soportes y medios más efectivos, la correcta segmentación del público al que van dirigidos y el profundo análisis de la planificación general acorde con unos objetivos de imagen y reputación. Una buena agencia creativa, dará lugar a una optimización de todos los recursos, de tal forma que menos sea más.

Recuperar la confianza en tus propias ideas

Volvamos al principio. A releer la primera línea de este artículo.

Si lo has hecho, es que todavía tienes capacidad de cuestionarte y eso es un buen comienzo para recuperar la ilusión en tu proyecto original. El primer paso para salir de una rutina y comenzar a ir de la mano de tus ideas, tus sueños e ilusiones.

A veces es difícil salir de nuestra zona de confort, pero atreverse a soñar es imprescindible.

Habrás de preguntarte a qué has renunciado en el camino de tu proyecto y qué es aquello que debes recuperar para que tu empresa, y tu forma de vida se conviertan en ese espacio que un día soñaste, capaz de hacer más feliz la vida de otros y la tuya propia y ponerte en marcha para conseguirlo, eligiendo bien tus recursos y tus compañeros de viaje.

 

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