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La importancia de la Identidad Corporativa en la empresa

La Identidad Corporativa de una empresa, es vital en el mundo digital y visual en el que vivimos, más si cabe cuando los ritmos sociales son cada día más rápidos. Hace unas décadas, una empresa podía mantener varios decenios un mismo logo sin ningún tipo de reparo, y de hecho era visto como una síntoma de prestigio, porque simbolizaba el mantenimiento, la estabilidad de la compañía.

La importancia de la Identidad Corporativa

En primer lugar, hay que destacar que la Identidad Corporativa existe porque la empresa es consciente de que, aunque no sea un ente real, físico, humano, sí es un concepto existente, un grupo, un colectivo que tiene presencia en la sociedad y por tanto, afecta con sus decisiones a una multitud de personas. Así, la empresa necesita hacerse ver al mundo, mediante una identidad que la represente de la manera más fiel y apropiada posible.

En un mundo en el que si no te haces una imagen, te la hacen, la Identidad Corporativa se compone de dos elementos esenciales. En primer lugar, la identidad verbal: el nombre de la empresa (que no es el nombre oficial, escrito en el registro burocrático correspondiente). Se trata del sustantivo con el que la firma es reconocible cara al público.

Asimismo, al nombre le acompañará en muchas ocasiones (es recomendable) uno o varios eslóganes, que hagan reconocible a la firma y sus productos. Esta estrategia ha sido adoptada también por los partidos políticos y movimientos de masas en toda la historia, en especial desde principios del siglo XX, y luego pasaron al mundo comercial. Ejemplos hay muchos: “Just do it”, “Imposible is nothing” o “I’m lovin it”, normalmente actualizados cada cierto tiempo.

La identidad visual, un todo incorporado

En segundo término, la Identidad Corporativa es también, y especialmente, identidad visual. No se trata sólo (aunque es una parte esencial) del logotipo. Obviamente, ha de elegirse una imagen que sintetice lo que tu empresa es y lo que pretende ser, que se adapte a su idiosincrasia y a los gustos de sus clientes.

Pero también es igualmente importante que mantengas una sincronía de colores, de líneas y formas visuales, de elementos identificativos de la marca que no desentonen con la Identidad Corporativa general ni con el logotipo o los eslóganes elegidos. Normalmente, se elige uno o dos colores base que “empapan” la imagen corporativa general.

Mantener la integridad o identidad visual de la empresa es por tanto un trabajo complejo, que integra distintos componentes hasta lograr una solidez absoluta que además genere una reacción positiva en los clientes potenciales.

Mundos cambiantes, Identidad Corporativa renovada

Este afán por renovar constantemente la imagen corporativa de una empresa se deriva del mundo cambiante en el que vivimos. Cualquier consumidor que contemple durante varios años el mismo empaquetado o envasado de un producto agroalimentario, tiende a rechazarlo por considerarlo caduco o desfasado. Grandes empresas como Coca Cola, han tomado nota de la necesidad de renovar constantemente su imagen, para evitar caer en la monotonía y generar un rechazo en el cliente.

Además, no se trata simplemente de mantener la Identidad Corporativa fresca y renovada. El objetivo es que haya una constante relación entre lo que la empresa ofrece al mercado, el tipo de cliente que busca, la idiosincrasia propia de la firma, los elementos esenciales de sus productos y la Identidad Corporativa.

Son, en muchos casos, conceptos muy abstractos: ¿Cómo simbolizar la felicidad o la pasión en un elemento puramente visual y único? ¿Y si lo que pretendes es hacer entender que tu empresa ofrece aventuras vacacionales con una imagen? Es el reto que muchas firmas están llevando hoy en día a su Identidad Corporativa.

También adaptarte a las nuevas dinámicas sociales, culturales o dietéticas del mercado es una de las misiones de toda política de Identidad Corporativa. Un ejemplo clásico es el “muñeco” de Cruzcampo. La firma cervecera de origen sevillano modificó hace 8 años la figura del Gambrinus que sujeta su cerveza, presente en todos los formatos de su producto (tanto normales como especiales, lights o con limón; así como en latas, botellas y botellines).

Hasta entonces, se trataba de una figura regordeta (de hecho estaba bastante gordo), lo que era comprensible en unas décadas centrales del siglo XX en las que el hambre y la carestía en España, hacían que el tener ciertos kilos de más fuese síntoma social de riqueza, poderío y salud. Sin embargo, con la “fiebre de lo light” iniciada en los años 80 y 90 la firma cervecera estaba perdiendo parte de su mercado. El sacar productos bajos en calorías no mejoró su Identidad Corporativa, por lo que el proceso de lavado completo de su logotipo, dió el resultado esperado.

Ahora, la figura asociada a la marca es la de un joven delgado y saludable, acorde a los tiempos que vivimos. Y es que la Identidad Corporativa es exitosa si se adapta al mundo en el que le ha tocado vivir. Para ayudarte a ello, puedes contactar con Amundsen.

 

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