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La Identidad Corporativa guía todos los pasos de tu empresa

Pretender realizar cualquier tipo de acción en la empresa sin definir perfectamente todos los caracteres que componen su Identidad Corporativa de base, es algo tan inapropiado, como pretender lucir un traje a medida sin molestarnos en presentar nuestro cuerpo al sastre.

Cada paso que da un ser humano, parte del conocimiento de quién es y de dónde viene, así como, de la idea de donde desea dirigirse.

Para poder fijar el rumbo de tu empresa, es necesario saber quién es y conocer sus elementos de identidad, que son aquellos que le confieren su personalidad y la manera de hacer las cosas.

La triste enfermedad de Alzheimer nos muestra, dramáticamente, que la pérdida o ausencia de identidad supone, precisamente, la desorientación más completa y, por consiguiente, la pérdida de objetivos y la incapacidad de seguir una actuación coherente.

En el caso de las empresas, puede ocurrir, igualmente, que hayas olvidado qué es aquello que define tu identidad corporativa, y ésta haya de recuperarse para poder definir sus pasos hacia unos objetivos de desarrollo determinados.

Decimos olvidar porque, aunque no lo creamos, toda empresa tiene una identidad que, aún sin haber sido definida conscientemente, vendrá determinada por su historia, su producto, sus clientes…

Definir y extrapolar los rasgos que definen la personalidad de la empresa, su Identidad Corporativa, es la primera labor a llevar a cabo, si queremos que ésta pueda conjugar las ideas que quiere proyectar de sí misma con los objetivos de expansión que pretende, y caminar, con pasos firmes, hacia ellos.

La identidad corporativa te da alas

Si queremos exponer un ejemplo de lo que esta conjunción supone, debemos fijarnos en la empresa que, sin lugar a ninguna duda, propició una revolución, no ya del marketing sino de la mercadotecnia, al aunar, de una forma integral, la identidad corporativa con los cauces y los objetivos, consolidando, en muy poco tiempo, una imagen plenamente reconocible e identificable de sus valores, que se asocia, perfectamente, al producto que los transmite y proporciona, así como, a los iconos que la representan.

Tradicionalmente muchas empresas han nacido, digamos, del azar. La idea de una actividad, más o menos concreta, que se pone en marcha sin una gran planificación, y ha de ir definiéndose, a través de su evolución y su historia.

Hoy, las startups, tienden a definir cada uno de sus rasgos minuciosamente, conscientes de la importancia que estos tienen, tanto interna como externamente, para proyectar y consolidar, cada uno de sus pasos.

Buena culpa de esto la tiene una empresa llamada Red Bull

Cuando Dietrich Mateschitz crea Red Bull en los años ochenta, no sólo desarrolla la fórmula de un nuevo producto, como son las bebidas energéticas, sino que desarrolla al mismo tiempo, y previo a su lanzamiento, todo un concepto de Identidad Corporativa que se proyecta en una estrategia de marketing global de una concepción, entonces, única.

Red Bull, la bebida energética por excelencia, será la bebida del deporte, el riesgo y la aventura, de la diferenciación y la individualidad, de los valores que representan el propio valor y el espíritu de superación más extremo.

Es a través de estos valores, perfectamente integrados con el producto, que se establece la Identidad Corporativa, hoy conocida e inmediatamente reconocible en todo el mundo.

Patrocinio de deportistas de élite, aventureros, deportes extremos, organización de eventos únicos, canales propios de contenidos…

Todos estos medios, no hubiesen tenido ningún sentido ni eficacia sin una Identidad Corporativa perfectamente definida y orientada a la imagen que se quiere proyectar, hacia un segmento de mercado, lo más amplio posible, pero con unas características individuales muy marcadas.

¿Vale todo en la identidad corporativa?

Cuando tu identidad corporativa está muy definida, todo ha de ajustarse a ella.

Las mismas ideas que mueven a Red Bull, pueden no ser válidas, incluso pueden ser muy perjudiciales, para otra entidad de características corporativas diferentes.

A nadie le sorprendería que Red Bull apoyase el futuro de sus deportistas una vez retirados y, sin embargo, la reciente incorporación de éstos, programas como emblema de la obra social de una de las entidades bancarias más importantes de España, presentada, textualmente, como ” Programa de integración laboral para deportistas de élite” resulta, cuando menos, sorprendente, para una persona que ojea la revista fundacional en una sucursal y que se encuentra, en una situación cercana a la exclusión social.

El mismo programa, presentado como “programa de integración laboral para deportistas retirados en riesgo de exclusión social” tendría una lectura más compatible con la Identidad Corporativa de una fundación.

Copiar no suele ser un buen vehículo en el que viajar y la creatividad ha de ser específicamente adaptada a la Identidad Corporativa de cada entidad, definiendo perfectamente desde su simbología reconocible a los mensajes y contenidos que proyecta, sus comunicados y acciones o la participación de sus representantes en actos públicos y medios de comunicación.

No existen los pasos individuales en una entidad; todos los pasos se enfocan en una sola dirección determinada por la personalidad de la empresa, y para ayudarte a remar, nada mejor que nuestra Agencia creativa.

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